Impulso de Fugitivo...
Era una mañana triste debajo de este techo que al momento, lo consideraba un hogar entre paréntesis, bien se dice que lo no valido siempre se escribe entre estos dos arcos...y es una verdad cruda, como el sentimiento tenso que se percibía por todo el lugar, ese aire sofocante, cadenas invisibles que se apretaban a mi cuello y a mis brazos, cadenas forjadas por mi propia familia...Estaba harto, completamente harto de esa situación desesperada...
Tomé una decisión sin previo aviso, cegado por el impulso de un fugitivo gris, de un escapista desinhibido, tome el escaso dinero que había juntado, no era mucho, tras las batallas con el pueblo, solo había reunido una miseria, pero solo el sueño de un beso prometido, de pasar mi mano desnuda por su rostro que bañada en ilusión, había dejado en Puebla...desprendió mi sentido común, y me largué...no se si para volver o no, era lo menos que importaba...
Sumiso en una estupidez madrugadora, revisaba por la ventanilla del camión el amplio camino que se dibujaba hasta el horizonte helado, a sus lados, los tristes pastizales de una vegetación agonizante por la llegada de un frió abrumador, me daba a entender que me encaminaba al clímax de una historia que no tenia un fin o una llegada. Bah, que mas da...solo me importaba cumplir mi promesa...por un momento así, fui egoísta y todo el mundo me importo así menos que un nada completo, solo ella...solo Patricia era lo que me animaba...
Recuerdo, perfectamente, a cristal y vereda, que baje sonriente y a la vez pensativo del transporte, tras las horas largas que ocupe en la reflexión y el nerviosismo crudo... No puedo buscar en ese recorrido si dormí, o si comí algo...me sentía lleno, y descansado, pero cansado mas que nada por este impulso fugitivo...
Estaba la ciudad bajo la penumbra de las luces cegadoras, y el brillo que era mas hermoso y mas perfecto, el de esa luna hiperactiva, que se ocultaba tímida a las nubes invisibles...comenzaba a llover, y me encontraba solo, en esa estación, sin mas compañía que la de sombras sin alegrías, un par de sujetos mayores con aires de ebriedad, señoras cautivadas por el abandono, y un vació extraño, siquiera susurrante...
Con el poco dinero que tenia aguardado en este aparato destellante, aquel celular insignificante, pero que siempre supo sacarme de apuros, hable a la única persona que sabia que encontraría...
-¿Si, hola?
-Hola princesa...¿Como estas?
-¡Pavel! Ay, hola, yo...estoy bien...¿Y tu?
-Perfectamente...Adivina en donde me encuentro...
-...¡No! No me digas que....
-Si, por acá ando, je, je, je, estoy en la Central de camiones de Puebla...
-¡Ah! Pero...¿Como?...¿Cuando?
-...Te lo explicare cuando nos encontremos, ¿Sabes donde podemos reunirnos?
-¡Si! Digo...si, si...veras, sal de la estación, y dirígete al centro...una vez ahí...
El teléfono corto la comunicación...Sabia con certeza que aquello ocurriría, pero dado el tiempo que paso, no me lo esperaba tan pronto...Bueno, al menos ella ya estaría informada de mi presencia en esa ciudad incógnita, digo incógnita para mi...pues la gente iba y venia a paso lento y distinguido....caminando con la cabeza abajo, guiándose por la rutina cruda...solo así.
Paso un largo rato, eterno para mi se hizo, y desbordo otro camión justo al lado del que yo venia, me pareció curioso el simple hecho de un segundo transporte al tiempo en que yo había llegado, vi descender nueva gente con miradas perdidas, cansadas por el trayecto...y reconocí un rostro.
-¿Abuelita? (Siempre acostumbre a decirlo así...)
-¡Hijo! Que bueno que te encontré...
-¿Que haces aquí?
-Vengo a cuidarte...Nos quedamos muy preocupados, y no conoces los riesgos, no por la edad reciente que tienes, creas que es un mundo fácil y que todo es mas sencillo...
-¡¿Saben que?! ¡Estoy harto, completamente harto! Las cosas las hago con la confianza que yo merezco a la gente, se a ciencia cierta que este no es un mundo fácil...pero no voy a pasarme la vida sentado tras un computador, imaginando el como seria...Mejor regresa, yo no pienso irme, y si continuas siguiéndome, saldré de aquí corriendo, y dudo mas que nada, que regrese a la poca estabilidad que mantienen sobre mi...o sobre esto
¿Que era mas que nada mi visita a esta ciudad susurrante? Ella, solo ella...conocía los riesgos de un mundo atascado de una violencia y sangre derramada inconsciente, pero la amo, quizá suene sencillo, pero fui atacado por mi impulso de Fugitivo solo por eso...por que la amo, y tener gente que me pisara la cola, era algo que no iba a soportar...ya no, el complejo mismo me había estado transformando durante el viaje...lentamente, así que ya no...
Me di la vuelta, y comencé una búsqueda con cuestiones y preguntas, de una tarjeta de teléfono, había visto una caseta pequeña en la esquina de la Central, y creía que era la única forma de comunicarme, al menos ahora, con Patricia...Aseguro que mi abuela solo me seguía con la mirada, tras mi pequeño discurso, había dejado mi persona y solo se limitaba a seguirme un paso cada dos que yo hacia...
Listo, tenia la tarjeta...la lluvia se puso cobarde y su rencor azotó las ventanas, me puse encima la chamarra negra que siempre acostumbro llevar, levante el cuello, para sentir un calor mas cercano, y camine a la entrada...observe la ventana. Alguien se distinguía por ahí, un paraguas verde caminaba guiado por el viento brusco, una jovencita caminaba de perfil a paso activo por las calles, reconocí una canasta de sus brazos...reconocí esos ojos, perdidos en el cabello tenuemente alborotado...negro, preciso y vivo incluso para una noche como esa...
Era Patricia...
Sonreí, la primera de tantos días atrás que no había podido conciliar una alegría, camine pacientemente a la entrada...ahí me encontré con su mirar, allá abajo de una eterna escalera, recuerdo un aislamiento completo, total, hasta cierto punto macabra, donde no había nadie, no se escuchaba nada, solo nuestra respiración, agitada, que se comunicaba...
Baje las escaleras tranquilamente, pesadas las piernas, por el nerviosismo, por el miedo en si...ella soltó la canasta que traía en brazos, y el paraguas voló vengativo, lo pronto a recordar fue sus pies corriendo por las escaleras, unos charcos que se habían formado alrededor nuestro, y me besó profundamente en los labios, tomándome del cuello, como si nos conociéramos de toda la vida...
Mis piernas reaccionaron tarde, caímos al asfalto frió, y sus mejillas se acomodaron en mi hombro derecho, sin una vergüenza o una timidez que me pareció extraño no experimentar, mis brazos pasaron por su cuerpo, la abrasé...encontraba a cada suspiro nuestro, la sonrisa perdida de una dama que estuve esperando tanto tiempo...de unas lagrimas que derramaban por mi ausencia, por la distancia...
Mi abuela se quedo mirándonos, lo sabia, sentía su mirada siguiéndome, pero no importaba...compartíamos Patricia y yo unas lagrimas de felicidad, que arrebataron varias, muchas mas a las nubes del ambiente...
-Aquí estoy princesa...aquí estoy....


1 Comments:
vi una falta de ortografia
espere a poderlo leer todo para soltar el llanto... por cuestiones personales, me es tan familiar... tiene tanta ilusion... la ilusion de una persona enamorada de verdad.. es como si uno pudiera estar ahi viendo la escena... como mudo testigo de un encuentro tan anhelado...
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